Entre el universo febril de Jean-Pierre Jeunet y la mirada ingenua del cine de Michel Gondry se ubica este bonito coming-of-age que nos traslada al mundo exterior e interior de Franky, una chica que aborda la adolescencia con las dudas y las frustraciones inherentes de esta etapa.
Franky nunca se ha permitido enamorarse porque ha estado demasiado ocupada lidiando con su caos interno. Su mejor amiga, Katja, conoce sus cambios de humor, pero Franky nunca le ha confesado a nadie que tiene un viejo hotel en la cabeza en el que se alojan cuatro personajes extraños pero adorables que son capaces de habitar su cuerpo en el mundo real con tan sólo usar el ascensor. Cuando se enamora del nuevo novio de Katja, todo se saldrá de su control.